November 26, 2022

La vocación de ser maestro.

“Primero pago a un maestro que a un general.”

— Pancho Villa

Tuve que irme de Puerto Rico. Las escuelas cerraban y tratar de conseguir empleo en el Departamento de Educación era un Royal Rumble; una lucha de cientos de personas por plazas que no daban abasto. Siempre, días antes del inicio de clases, veíamos que faltaban maestros por contratar. ¿Y los que contrataron? Pues tenían que prepararse para la misma lucha el próximo año, porque ese empleo no te lo aseguraban una vez acababa el año. Y así pasaban los años, con menos puestos, más maestros desempleados, todos con la incertidumbre de qué les depararía el futuro. Es difícil hacer planes de vida, construir un camino, si caminas en la oscuridad total.

La última vez que le dieron un aumento a los maestros, yo era un aprendiz. Hacía mi práctica bajo el viso de la Sra. Diez en la Superior de Hatillo. No tenía canas, tampoco deudas. La vida comenzaba. Le echaba 10 pesos a la guagua y llegaba mucho más lejos de lo que hoy llegaría. Las combinaciones de arroz chino en Good Luck en Camuy costaban $3.75 e incluían la bebida.

No me quería ir de Puerto Rico. Quería enseñarle a los míos, quienes iban a entender mis chistes, con quienes desde el saque compartiría el lazo que nos une como puertorriqueños. Eso no pasaría. Antes de ver como envejecía sin tener nada que mostrar, me fui a Texas. Allí le doy clases a niños a los que me une el lazo de la hispanidad y los ideales que todos compartimos, pero no esos especificos de la puertorriqueñidad.

Desde acá he visto como los mismos que profesaban que cerrar las escuelas era vital para ahorrar, se robaban el dinero. Vi cómo le robaron el retiro digno a muchos. Veo como se margina al educador como si fueran los culpables de la debacle económica del país.

Después de mucho aguantar, los educadores se tiraron a la calle a protestar. Mágicamente aparecieron fondos para darle un aumento temporero de mil dólares mensuales al magisterio. El gobernador lo anunció no sin antes regañar a los maestros, como un padre que cede ante la perreta de un hijo pero advierte que no lo hará una próxima vez. No podían unirse para pedir un cambio, pues se afectaban los niños. Debían pedirlo en voz baja, en manera de súplica

El Gobernador también dijo en arroz y habichuelas que si tu vocación es ser maestro, pues tienes que aguantar y vivir del sueldo establecido. Cualquier otra cosa es una falta de vocación, y entonces pues debes renunciar a lo que te gusta y sabes hacer. El que tiene vocación no se queja aún así lleve años aguantando latigazos.

No debería sorprenderle a nadie que estas sean las palabras de Pierluisi. Al final, bajo esa cara de pendejo bien administra’o, hay un hombre que siempre ha jugado para los grandes intereses. ¿Qué podemos esperar de un gobernante que mientras el pueblo se muere está pensando en que todos deben tener carros nuevos para que los gringuitos que están comprando la isla no se asusten ante la pobreza?

¿Dónde está la vocación de los políticos cuando se suben el sueldo? ¿Dónde estaba su vocación como defensor del puertorriqueño cuando fue abogado de la Junta?

El Señor gobernador no entiende que por gente como él, hay que salir a la calle a manifestarse. La vocación es como el amor; de ella sola no se vive. Mientras a los maestros cada día les exigen más, el peso estira menos. La vida es mucho más costosa debido a los múltiples taxes que imponen para poner una curita en el boquete y poder seguir robando.

Recuerdo que mis amigos de la infancia que eran hijos de maestros vivían bien. Eran clase media, y si ambos progenitores pertenecian al magisterio eras clase media de los de arribita. Hoy los maestros no tienen ni para un bizcocho para los hijos. En un país donde los precios de las casas son ridículos, esperamos que los miembros deuna de las mayores fuerzas laborales del país puedan tener su casita ganando un salario base de 21,000 dólares. Esto es un chiste de mal gusto.

El daño a los estudiantes no se lo hacen los maestros al faltar. Esa ausencia es en aras de tener una mejor vida, lo que terminará en bienestar para los estudiantes. Un maestro con dos y tres trabajos no puede estar en óptimas condiciones para dar clase. No tiene tiempo para prepararse, para crear actividades; para expandir las mentes de los estudiantes.

Subieron el sueldo. Por un momento pensé que esta era la puerta para volver. Entonces vi que los fondos son temporeros. ¿Cuando terminan? Adivinaron: en el 2024, año de elecciones. Esto es otra patraña política.

Maestros, no se dejen. Luchen porque aparezcan fondos estatales. Así como aparecieron fondos federsles ahora, quien sabe cuanto dinero estatal está mal utilizado. No se embrolle. Imaginese perder casi el 40% de su sueldo en 2 años, después que usted se ha metido en préstamos. Yo no sé si esto pueda pasar, pero no me extrañaría.

La vocación es hermosa cuando rinde frutos. Cuando crecemos como persona, cuando gracias a ella obtenemos lo que anelamos. La vocación no puede utilizarse para hacer sentir menos a los que quieren superarse y vivir mejor. Las palabras del gobernador deberían ser gasolina para que la lucha siga. La vocación perece cuando no puede hacer volar nuestros sueños.

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