December 1, 2021

Ni una más.

Acabemos con el Femenicidio en Puerto Rico.

Andrea Cruz y Keishla Marlen. Dos mujeres jovenes, sanas, llenas de vida y con sueños, como los tuyos y los míos. Dos mujeres que hoy no están entre nosotros porque alguien decidió que su tiempo había acabado, cuando apenas comenzaba. Dos mujeres que se unen a otras víctimas de violencia de género durante este año, y 60 que murieron a manos de sus parejas el año pasado en una pequeña isla de apenas 3 millones de habitantes.

Esa cifra no solo es alarmante, sino que ubica a Puerto Rico como el país con mayor muerte de mujeres a manos de sus parejas en el Mundo, según la American Civil Liberties Union. Nosotros, que nos asustamos cuando pensamos en la falta de libertades y derechos de las mujeres en lugares como India y El Medio Oriente, somos aún más violentos y sanguinarios. Entiéndase, cuando se toca el tema en Puerto Rico para dejar saber cuán mal la pasan las féminas en otros lugares, somos “el burro hablando de oreja”. No somos mejores que ellos.

Yo no soy un experto en el tema ni quiero parecer serlo. No puedo venir aquí a dar un plan y una solución a un tema tan complejo (que no debería serlo: no mates. Punto). Sin embargo, cuando me pregunto “¿Qué podemos hacer para acabar con el feminicio?”, siempre llego a la misma conclusión: Educar.

Recuerdo que de niños se nos decía que las mujeres “no se tocan ni con el pétalo de una flor”, pero algunos entendieron que en ese caso debían usar las espinas. Es por ello que es tan importante enseñarles perspectiva de género a los pequeños. Debemos dejar de separar a los niños de las niñas por las labores que hacen, para que cuando el varón crezca, no vea a las niñas como un ser distinto con el cual no puede empatizar ni ponerse en sus zapatos.

Otra cosa que debemos enseñarle a la niñez es a perder. Eso de ganador y casi ganador, ponerlos a participar en deportes sin que haya un victorioso, no los prepara para la vida y el amor. En la vida y en el amor se pierde, y debemos aprender a levantarnos y prepararnos para el próximo partido. Si no aprendemos a perder de niños, cuando la vida es fácil y tenemos un trampolín detrás para caer de pie, no vamos a saber perder cuando somos adultos y no tenemos nada que amortigüe la caída.

Educando es como vamos a salvar más vidas. La educación debe estar presente para todos los renglones de la sociedad, no solo para los jóvenes, sino también para los adultos que ya no van a tener acceso a la educación escolar. Por ello deben haber talleres y clases que enseñen sobre el tema, pero que lo hagan de una manera que la masa lo entienda y les llegue. Debemos capacitar a La Policía de Puerto Rico para que entienda lo crucial que es que tomen estos casos con la seriedad que amerita. Las leyes y medidas correctivas son importantes para ayudar a las familias de las víctimas, pero no las traerán devuelta.

Estamos cansados de escuchar que la salud mental en Puerto Rico está “jodía”. Lo peor es que todos estamos enfermos de una manera u otra y no lo sabemos. El internet, donde todos se enteran de la vida de todos, ha creado una presión social sin precedentes. Ahora si a alguien le dicen cuernú, no solo se entera el barrio, sino que se entera todo el pueblo o hasta la isla. Es hora de romper con los estigmas del machismo, donde un hombre que sufre de una infidelidad ya es menos y que por ello debemos burlarnos. Estos son los mismos que sufren cuando una mujer tiene dos hombres pero crecieron con tíos que le preguntaban cuántas, en plural, novias tienen. Todo esto impulsa la violencia, la necesidad de defender un honor que, en primer lugar, nunca fue trastocado pues no somos dueños de los actos de los demás.

Yo soy un varón soltero de 36 años. He tenido relaciones que he sufrido por meses, otras que he sufrido por días, y otras por minutos. Yo sé lo que se siente que el mundo se te venga abajo ante su ausencia, que pienses que el tiempo se te acaba y no vas a encontrar otra persona como esa, que te vas a quedar solo; imaginarse a esa persona con otro y sentir coraje y frustración. Todo eso es normal, parte de ser humano y tener sentimientos. Lo que no es normal es la mentalidad de “es mía o de nadie”, porque incluso cuando alguien está contigo, no es de tu propiedad. Tu disfrutas de su presencia porque ella te lo permite. Al igual que no eres dueño de las calles que recorres con tu auto, no eres dueño del cuerpo que recorres con tus manos, solo tienes un permiso para transitar por ellas.

¿Que yo le aconsejo a los hombres? (RECUERDE: Yo no soy psicólogo ni especialista en conducta humana. Es simplemente lo que creo que debemos hacer.)

  1. Piensa en tu madre, tus hermanas, tus primas, tus hijas. Es la manera más básica de volver a la tierra cuando se te nubla el pensamiento. Imagina que alguien les haga daño, que no las respete. ¿Cómo te sentirías? No seas tú esa persona. Cuando tú matas a una mujer, matas con ella una parte de cada persona que la ama. La vida no se trata de dos personas. Estamos unidos a tantas por tantos lazos afectivos. Con ella le destruyes la vida a los padres, a los amigos y todos aquellos que la aprecian. ¿Ves que no es solo tuya? No son de nadie, pero las queremos todos.
  2. Asume la responsabilidad de tus actos. Si un día decidiste casarte, es porque pensabas que estarías con esa mujer toda la vida. Un día te diste cuenta que no sería así, y en vez de romper para buscar tu felicidad, comenzaste otra relación concurrente a la que tienes. Entonces puede suceder que quede embarazada la otra y tú quieras que termine con el embarazo porque te afecta tu vida matrimonial. Piensa en cuan egoísta y cobarde eres. No tienes los pantalones de asumir tu responsabilidad y encima le echas la culpa a los demás. Recuerda que las mujeres no se preñan, los hombres las preñan. Tu fuiste el que no se puso condón, el que no llevó el ritmo, el que tuviste el orgasmo adentro.
  3. No olvides que, como decía Nancy Alvarez: “Más arriba vive gente con vista al mar”. Puede que hoy no veas la salida de tu mal de amores, o de tu problema, pero ya verás que no hay mal que dure cien años. Cuando menos lo creas te darás cuenta que esa persona cada día está menos en tu mente.
  4. Santo que no quiere a uno, con no rezarle basta. Amigo, cuando a uno no lo quieren, no queda de otra que recoger la dignidad e irse. No vale la pena pelear ni discutir. En el corazón no se manda. Hablará muy bien de ti y tu madurez el que, aunque te doliera, aceptaste la realidad y te alejaste.
  5. ¿Qué vas a lograr matándola? Vas a ir preso, y en la cárcel no la vas a pasar bien. Harás sufrir a todos los que te quieren. Además, aprenderás de la peor forma que tu vida no era solo esa persona. Además de ella habían muchas otras personas y cosas que te hacían feliz. ¿Y sabes qué? No vas a poder volver a disfrutar de ninguna, por tomar una mala decisión sobre una persona que quizás, a lo mejor, ni tanto te quiso.

Mujer, si estás pasando por una situación afectiva de maltrato, o simplemente sientes que tu vida corre peligro, yo te recomiendo (RECUERDE: Yo no soy psicologo ni especialista en la conducta humana. Tampoco soy mujer ni se lo que es estar pasando por ello, me disculpan si soy muy simplista o no son los mejores consejos) que hagas lo siguiente:

  1. Ten una amiga o familiar al tanto de todo. Una persona en la que puedas confiar. Si vas a salir a encontrarte con él, déjaselo saber siempre. Dile exactamente al lugar al que vas. Envía mensajes de texto cada 30 minutos. Durante el encuentro deja saber como quien no quiere la cosa que estás comunicándote con alguien y que esa persona sabe dónde estás y con quién estás, para que lo piense dos veces si tiene malas intenciones.
  2. Lleva un diario. Escribe cualquier situación que suceda con esa persona. A lo mejor no es tan preventivo, pero si te pasa algo, que ojalá así no sea, ayuda a que nada quede impune.
  3. NUNCA aceptes encontrarte con esa persona en un lugar a solas. Puede que lleves 10 años de relación y nunca haya sido violento, pero nunca terminamos de conocer a las personas. Si sabes que es violento, y está ante un panorama donde las cosas van a terminar, puede ponerse peor. Si tienes que tener una conversación en persona, que sea en el food court de Plaza, o en lugar super concurrido. Que el alboroto sea el silencio que necesitan para comunicarse, que total, nadie los va a escuchar. Así se van a mantener las emociones en su lugar para que no ocurra una desgracia.
  4. Esto es tanto para la mujer como para el hombre. Dicen que en una relación no entra un tercero si no está la puerta abierta. Usted es una mujer fuerte, libre, empoderada e independiente para coger las sobras de otra. Si usted ve una casa abierta, no se va a meter, porque aunque este abierta, sabe que es de alguien. Usted se merece más que eso. Evítese esos problemas. Que quede claro, que NADIE merece morir por ser el o la amante de otro. Simplemente que nosotros podemos tomar acciones y desiciones que reduzcan los riesgos.
  5. Mande el decoro al demonio. ¿La están amenazando? ¿Siente que su vida corre peligro? Deje un mensaje en Facebook diciendo lo que pasa. Que se entere la humanidad. A lo mejor el hombre está contando con que usted no quiere ventilar sus asuntos personales, y ese secreto es lo que le permite hacerle daño. Olvídese si usted es la chilla o lo que sea. Total, que todo se olvida con el tiempo y lo mejor que tenemos los humanos es que podemos mañana ser mejores personas de lo que fuimos hoy.
  6. No glorifique la toxicidad. No piense que es un chiste. Vea los signos y póngale un pare. Si continuan, coja su cartera y arranque en fas.

El Gobierno tiene la iniciativa PARE. Eso es un comienzo, pero en lo que la burocracia le da paso, está en nosotros exterminar el femenicidio. Tenemos que educar y educarnos. Tenemos que ser mejores hombres y personas.

Mi nombre es Gazoo Starr, besos a los que me recuerdan y flores al que ya me olvidó. Me encantan las mujeres. Me gustan las que son un culo de persona. También me gustan las que son libre, las que tienen Only Fans, las que dicen estupideces que me encojonan, las que no soporto, las lindas, las feas, las cabronas, las que estan buenas, las gordiricas, las que no tienen talento, las de buen corazón, las que me insultan. Me gusta porque están aquí, entre nosotros, como debe ser, labrando su camino, y nadie tiene el derecho a troncharlo. Ni una más. Las queremos vivas, bestias insensibles.

Facebook e Instagram: @GazooStarr Twitter:@VivaGazoo

Pronto mi libro:

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